Categoría: Lanzarote una y mil veces

  • Hijos de la sal y el campo

    No supieron lo que era un lápiz. Ni un cuaderno. Ni la escuela.
    Pero aprendieron a contar la vida con lo que tenían: la voz, el ingenio y la rima.

    Uno, maestro salinero en Janubio, cuando la sal era oro blanco.
    El otro, pastor en el Malpaís de la Corona, donde las cabras sacaban verdor de la roca volcánica.

    Sur y Norte. Las Breñas y Órzola.
    Separados por kilómetros, pero unidos por la misma lucha: sobrevivir.

    Porque en aquella Lanzarote de necesidad y polvo, cuando el turismo ni existía en los sueños más locos,
    ellos cantaban la vida. En coplas, en versos, en décimas.

    Victor Fernández Gopar y José Domingo de León fueron poetas sin escuela,
    cronistas sin tinta, pero con un don: convertir la dureza en arte.

    Son memoria viva de una Isla de sal y campo.
    Y merecen ser recordados.