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  • Se puede.

    En 2023 hicimos historia.

    Recibimos el Premio Pyme del Año en la provincia de Las Palmas.

    Y no fue un premio cualquiera.

    Fue la primera vez que una empresa de una isla no capitalina lo conseguía.

    Demostramos que no necesitamos tutores ni permisos para avanzar.

    Que desde Lanzarote también se puede construir, innovar, crecer, competir con talento y sin complejos.

    Este galardón fue de todas las personas que durante 18 años han empujado este proyecto, que han creído, trabajado y resistido.

    Fue un reconocimiento al esfuerzo colectivo.

    Y, sobre todo, es una señal: se puede.

    Hoy, con la misma convicción, invitamos a otras empresas de Lanzarote, de La Graciosa, de Fuerteventura, a presentar batalla.

    A creerse capaces.

    A presentar su candidatura.

    Porque el talento no entiende de códigos postales. Y porque estos premios saben mirar con justicia y sensibilidad el valor real del trabajo bien hecho.

    Gracias a las Cámaras de Comercio y al Banco Santander por dar altavoz a quienes, durante años, crecimos en silencio.

    Gracias por recordarnos que también desde los márgenes se puede brillar. Y hacerlo con luz propia.

    Participa: https://www.linkedin.com/…/mari-carmen-martin-alonso…

  • Ni de fe, ni de sotanas.

    Cada día me resulta más desconcertante —por no decir inquietante— constatar hasta qué punto el pasotismo se ha convertido en una epidemia social.

    Una suerte de anestesia colectiva.

    Nos importa todo un carajo, dicho en castellano claro. Y eso, es para hacérselo mirar.

    No es un problema de generaciones, ni de ​jóvenes pegados al móvil, ni de viejos que no se enteran.

    Lo escucho en la boca de ​chicos y de ​grandes, de universitarios y de jubilados.

    Lo transversal del desinterés da escalofríos.

    Y no. No nos tiene que dar igual todo.

    Porque por ahí se empieza: por el “qué más da”, el “yo paso”, el “no es mi problema”.

    Y cuando queramos darnos cuenta, ya será demasiado tarde.

    Hoy se nos ha ido un Papa.

    Uno de los buenos, si es que todavía queda margen para usar esa palabra sin sarcasmo.

    Y malo de aquel que suelte un “¿Y a mí qué?”. Porque no se trata de fe, ni de sotanas. Se trata de valores.

    Francisco, durante 12 años, fue una voz incómoda dentro de una maquinaria demasiado acostumbrada al incienso y al silencio.

    Habló de los pobres, de los invisibles, de los desahuciados del mundo.

    No gustó a todos. Y eso, en estos tiempos de tibieza y postureo, ya dice bastante.

    Durante su papado dejó colocados al ​80% de los cardenales que ahora, en pocos días, elegirán a su sucesor.

    Una jugada de ajedrez digna de estudio.​ De los 135 cardenales electores actuales, 108 fueron designados por él.

    Veremos si la semilla que plantó germina o la pisotean entre todos antes de que brote.

    Necesitamos líderes que incomoden, que representen a los que no tienen poder y que nos obliguen a mirar donde no queremos mirar.

  • De los Valles.

    Cada rincón de Lanzarote es único.

    No hay dos pueblos iguales, ni dos playas que se parezcan, ni montañas que repitan su silueta.  

    Si algo nos enseña esta isla, es que para conocerla de verdad, hay que recorrerla con los pies y saborearla con el alma.

    Y hablando de saborear… las papas de Los Valles no son cualquier cosa.


    Quien las prueba lo sabe.
    Tienen algo que te atrapa, que no se finge, que no se puede imitar.

    No es marketing.
    Es historia, esfuerzo y adaptación al entorno.

    Con piel rojiza y orgullo antiguo, nacen en lo más alto de la isla, donde el sol quema y el viento no perdona.


    Allí, los hombres que aún recuerdan cómo se cuida la tierra, las cultivan con el temple de quien no tiene prisa.
    Ni quiere tenerla.

    ¿El resultado?
    Un producto local, fresco, saludable y con un sabor inconfundible.
    Pero, sobre todo, con identidad.

    Estas papas representan lo que debemos proteger:
    El conocimiento tradicional, el respeto por la tierra y la capacidad de transformar la simplicidad en excelencia.

    Al final, la verdadera innovación no está solo en lo nuevo, sino en valorar lo que ya tenemos y hacerlo brillar.

  • Gracias Cova.

    Hace unas semanas decidimos invertir en lo más importante que tiene cualquier proyecto: las personas que lo hacen posible.

    Iniciamos una serie de actividades con un objetivo claro: fortalecer nuestro equipo.

    Para ello contamos con el acompañamiento de Cova Bertrand, una profesional con energía, claridad y una capacidad admirable para conectar, impulsar y transformar.

    Con su enfoque práctico y directo, consiguió lo que buscamos en cualquier empresa: resultados reales.

    Nos ayudó a ver que, cuando se alinean valores, actitud y motivación, el crecimiento es inevitable.

    Gracias, Cova, por sacar lo mejor de nosotros y recordarnos que un equipo sólido es el mejor motor para avanzar.

  • Mary Paz

    Que Lanzarote reciba a expertos de primer nivel en distintas disciplinas siempre es motivo de celebración. 

    La llegada de conocimiento y visión de futuro a nuestra tierra es, sin duda, una inversión en nuestro presente y en lo que está por venir.

    Por eso, quiero agradecer a la Cámara de Comercio su compromiso constante por acercarnos, cada cierto tiempo, a referentes que no solo nos cuentan qué hacen, sino que nos inspiran con cómo lo hacen.

    Ayer, de la mano de Luis Fernández, el futuro tocó a nuestra puerta.

    El especialista en robótica e inteligencia artificial nos abrió una ventana a un mañana que ya se asoma en el horizonte. 

    En pocas décadas, viviremos en un mundo radicalmente distinto al que hoy conocemos. 

    Ya estamos inmersos en una era de avances tecnológicos sin precedentes, encaminándonos hacia una sociedad cada vez más automatizada y digitalizada.

    Pero, sin duda, lo que más me emocionó fue ver a Mary Paz junto a sus alumnos del Centro Integrado de Formación Profesional Zonzamas participando en la jornada. 

    Porque el verdadero motor del cambio será siempre la educación. 

    La formación y la preparación son, y serán, la llave para que Lanzarote no solo no pierda el tren del progreso, sino que lo lidere.

  • Te queremos.

    Hay una edad —a partir de los 50— en la que si te quedas sin curro, el runrún mental empieza a apretar.

    “Nadie me va a contratar.”
    “Soy viejo.”
    “El mercado va demasiado rápido para mí.”
    “No estoy al día con la tecnología.”

    Frases que no dices en voz alta… pero que te taladran por dentro.
    Y lo peor no es pensarlas, lo peor es creérselas.


    Porque entonces dejas de moverte. Dejas de intentarlo. Y ahí es cuando empiezas a perder.

    En nuestra empresa lo vemos de otra manera.


    Nosotros tenemos colaboradores con más de 50 años.


    Y no están ahí por compasión ni por cuota.


    Están porque funcionan. Porque aportan valor real.

    Son personas con experiencia, comprometidas, con una ética de trabajo sólida y con una capacidad de análisis que solo te da el tiempo.


    Saben lo que es atravesar crisis, reinventarse, adaptarse.

    Tenemos a varios trabajadores de más de 60 años y
    no solo trabajan bien: ilusionan al resto del equipo.


    Tienen energía, tienen ganas, tienen oficio.

    Todo eso nos reafirma en algo que tenemos claro:
    El talento no tiene edad. Tiene actitud.

    Y cuando se encuentra, se contrata. Porque suma.

  • De vacas y leche.

    Anoche, de regreso en el vuelo de Madrid a Lanzarote,  leí un dato que, más que curioso, me pareció profundamente revelador.


    Una vaca norteamericana produce, de media, 30 litros de leche al día. Una vaca africana, en cambio, no alcanza los 1,6 litros.

    Estamos hablando de una diferencia de casi 19 veces. ¿La clave?
    Productividad.

    O si usted prefiere, saber ordeñar vacas en condiciones.

    Y no, no es que una vaca sea más “lista” que la otra.

    Es el entorno: alimentación, clima, tecnología, condiciones.
    En definitiva, contexto favorable frente a contexto adverso.


    Y si somos honestos, España hoy se parece más a la vaca africana que a la norteamericana.

    Nuestra productividad lleva años estancada.
    Estamos por debajo de la media europea, y lo más preocupante es que no parece que eso esté por cambiar pronto.

    La receta, en realidad, no es ningún misterio:
    Invertir en capital humano, en tecnología, en I+D, en formación, en infraestructuras…


    Pero también en algo que muchos olvidan: estabilidad institucional y entorno empresarial saludable.

    Nada de eso es posible si ni siquiera podemos aprobar unos Presupuestos Generales del Estado.


    Si no somos capaces de resolver lo básico, es difícil construir futuro.


    Necesitamos visión, decisión y compromiso real con el crecimiento.

    Y eso empieza con dejar de ordeñar vacas flacas… y empezar a crear las condiciones para que den más leche.

  • Ya no hiela tanto en Madrid

    Ya no hiela tanto en Madrid.

    Lo notamos quienes venimos del mar, donde el viento trae salitre y el frío, cuando llega, se siente distinto.

    Los canarios lo percibimos en los huesos, en la manera en que el cuerpo reacciona al aire seco y áspero de la meseta, tan lejano al nuestro.

    Hemos pasado unos días en la capital, aprovechando el Salón Gourmet en IFEMA para hacer lo que consideramos esencial: estar presentes, mostrar lo que hacemos y escuchar lo que el mercado tiene que decir.

    Compartimos stand con Saborea Lanzarote y, para muchos visitantes, descubrir que el aloe también se bebe fue toda una sorpresa.

    Pero más allá del asombro, hubo verdadero interés. Y eso es lo que realmente importa.

    Presentamos nuestro jugo y nuestros zumos. Y regresamos a casa con algo más que cajas vacías: volvemos con la satisfacción de haber sorprendido y convencido. Que no es poca cosa.

    Ahora, como en toda buena travesía, toca regresar a puerto. Ajustar velas, revisar el rumbo, preparar nuevas cartas de navegación.

    Porque en las próximas ferias volveremos a zarpar. Y lo haremos con novedades, con productos que siguen fieles a nuestra esencia: innovación sin renunciar al origen, salud sin renunciar al sabor.

    Volveremos. Y volveremos con más.

  • El vídeo.

    Un vídeo que nos recordó lo que somos.

    Dicen que una imagen vale más que mil palabras. Y es cierto.


    Pero hay vídeos que, además de decir, trascienden. Que conectan. Que te hacen parar y sentir.

    Ayer vivimos uno de esos momentos en ALOE PLUS LANZAROTE.
    Cuatro minutos que emocionaron a todo el equipo.

    Cuatro minutos que nos recordaron lo importante: las personas.

    Gracias, María del Mar, por ponerle alma a nuestro día.


    Gracias por recordarnos que lo que hacemos tiene un impacto real.

    Cuando el corazón está detrás, se nota. Y se contagia.

  • Emociones.

    Hoy ha sido uno de esos días en los que te paras, respiras y te das cuenta de por qué vale la pena todo esto.

    La Asociación de Personas con Discapacidad de Lanzarote (ADISLAN) nos han enviado un vídeo en el que aparece nuestra compañera María del Mar.

    Cuatro minutos que han bastado para que los que estábamos aún en la oficina nos reuniéramos en silencio, sin decir nada, solo para mirar, para escuchar… y para emocionarnos.

    María del Mar lleva casi 8 años con nosotros.

    Es de esas personas que no hacen ruido. Es eficiente, meticulosa, comprometida.

    Cuando no está, se nota. No porque falte alguien para cubrir su puesto, sino porque se apaga una parte del engranaje que hace que todo funcione.

    Es parte del sistema. Una pieza clave.

    Lo da todo, desde el primer minuto, con sus auriculares puestos y una concentración que ya quisieran muchos. Le gusta la música.

    Y a nosotros nos gusta verla ser feliz trabajando.

    Sí, tiene una discapacidad.

    Pero eso no es lo que define su trayectoria. Lo que la define es su actitud. Su entrega. Su constancia.

    Gracias por emocionarnos y por formar parte del equipo.