
Anoche llegué a casa después de un día de esos que te exprimen.Necesitaba desconectar. Así que decidí ver La Infiltrada (Premio Goya a la Mejor Película 2025).
Si aún no la has visto, hazlo, merece la pena.
Arachxa Echevarría dirige la historia real de Aranzazu Berradre, una policía nacional infiltrada en ETA. Casi dos horas de película que pasan volando y te deja sin aliento.
Carolina Yuste está genial, de ahí su merecido Goya a mejor actriz protagonista.
Pero lo que de verdad me voló la cabeza fue Diego Anido. Su interpretación de terrorista es tan brutal que cada vez que aparece en pantalla te recorre un escalofrío.
Energía oscura, mirada afilada, puro magnetismo. Si te lo cruzas de noche por Cuatro Esquinas en Arrecife, el susto te manda directo al Molina Orosa (Hospital General de Lanzarote), si antes no te ha dado un infarto.
Ya me gustó en As bestas, pero aquí lo borda. Su presencia eleva la película a otro nivel.
Menos mal que es actor y no el tipo que vive en el piso de enfrente.










