Así fue.

Imagínate esto. Te despiertas un día y tu isla, tu hogar, está bajo una lluvia de fuego. El cielo ennegrecido. La tierra temblando. Los campos donde jugabas, sepultados bajo la lava.

Eso pasó en Lanzarote hace muchos años. Lo que para cualquiera habría sido el fin, aquí se convirtió en un nuevo comienzo.

Porque esta isla no se rinde. Nunca lo ha hecho.

De aquella tierra quemada, nació algo inesperado: una agricultura única. Porque donde otros sólo vieron cenizas, los lanzaroteños vieron una oportunidad. 

Aprendieron a cultivar entre volcanes, a transformar el desastre en riqueza. Y entre sus mayores tesoros, uno que conocí desde niño: el aloe vera.

Crecí viéndolo en cada casa, en cada familia. Si te quemabas, aloe. Si te cortabas, aloe. Era el remedio infalible, el legado de nuestra gente.

Años después, entre 2007 y 2008, cuando todo se iba al carajo con la crisis, decidí jugármela. Aposté por ese oro verde. 

Me llamaron loco. Que quién iba a interesarse por un simple aloe. Que era demasiado arriesgado. Pero cuando algo corre por tus venas, no hay marcha atrás.

Y así nació Aloe Plus Lanzarote.  Una empresa que no solo vende buenos productos, sino que cuenta la historia de un pueblo que se reinventó. Que transformó la ceniza en vida.

No fue fácil. Nunca lo es. Pero aquí seguimos. Con una historia que merece ser contada: en Lanzarote, cuando todo arde, no huimos. Renacemos.

Comentarios

Deja un comentario