Un misterio.

No deja de tener su gracia. Han pasado más de cinco siglos desde que Fernando e Isabel comprendieron algo que hoy muchos siguen sin entender: Canarias no es un territorio cualquiera.

Lo reconocieron un 20 de enero de 1487, y aquel gesto, con sus matices y adaptaciones, ha llegado hasta nuestros días.

Fueron los Reyes Católicos quienes primero asumieron que este pedazo del mundo necesitaba un trato diferenciado. Porque no era lo mismo. Porque nunca lo ha sido. Y aunque los tiempos han cambiado, la esencia del problema sigue intacta.

Canarias cuenta con una herramienta clave para su desarrollo económico: el Régimen Económico y Fiscal de Canarias (REF). Sus raíces se hunden en la Provisión Real de Gran Canaria, firmada por los monarcas hace exactamente 548 años. Sin embargo, como suele ocurrir, muchos aún ignoran qué es, para qué sirve y por qué es crucial para el futuro del archipiélago.

Por suerte, algo empieza a moverse.

Desde hace poco más de un año, el Gobierno Autonómico ha puesto en marcha un Comisionado para la defensa del REF, encabezado por alguien que, al menos, tiene claro de qué va esto: José Ramón Barrera.

Ayer tuve la oportunidad de escucharlo en el Castillo de San José. Habla sin rodeos, sin miedo y con la claridad de quien sabe lo que dice. Tiene una visión definida y la expresa con una contundencia difícil de rebatir.

Si le dejan hacer su trabajo, no solo conseguirá que entendamos la importancia del REF, sino que lo transformará en una auténtica palanca de crecimiento para Canarias.

Asegura que no es político. Y lo dice con una convicción que te hace creerle.

Ánimo. Falta hará.

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