
Hay días en los que todo el esfuerzo se recompensa con creces. Y hoy es uno de esos.
Nuestra compañera Patricia, desde el centro en Punta Mujeres, nos llamó con una historia que nos llenó de satisfacción.
Un grupo de turistas checos pasó por allí. Entre ellos, un hombre que volvía por segunda vez, el año pasado nos visitó y compró una botella de jugo de aloe vera. La quería para sus problemas renales. Hasta ahí, nada fuera de lo común.
Lo extraordinario vino después.
El señor estaba en diálisis. Sus análisis eran un desastre. Su médico le dijo que el jugo de aloe no cambiaría nada. Pero él, por si acaso, decidió probarlo.
Un mes después, repitió los análisis.
Boom.
Los niveles de potasio, creatinina, fósforo y urea bajaron. No lo decimos nosotros. Lo confirmaron sus médicos.
Estos días, como nos cuenta Patricia, ha vuelto a Punta Mujeres. Esta vez con sus resultados en la mano, vino con la analítica, y con un objetivo claro: llevarse otra botella de jugo. Porque ahora, con el visto bueno de los médicos, sigue tomándolo.
Esto no es magia. Cuando algo funciona, se nota.
Por eso, no podíamos dejar de compartirlo. Porque cuando un producto cumple, cuando hay pruebas, cuando los resultados hablan por sí solos…
Hay que bendecirlo.
Deja un comentario