
Se acerca una fecha importante.
Como cada año, sacaremos la bandera, cantaremos, comeremos bien y diremos que estamos orgullosos de nuestra tierra.
Pero si queremos hablar en serio de Canarias, necesitamos algo más que tradición y palabras bonitas.
Necesitamos tener un plan.
Canarias no puede seguir funcionando como hasta ahora.
No podemos depender eternamente del turismo como si fuera la única vía. Ese modelo es frágil y nos hace vulnerables.
Lo vimos en la pandemia: un parón global y la economía se nos vino abajo.
Tenemos talento, clima, geografía estratégica, cultura, gente trabajadora…
Pero seguimos atrapados en los mismos problemas:
Falta de industria propia.
Precariedad laboral.
Jóvenes talentosos que se van porque aquí no ven futuro.
Vivienda imposible.
Una burocracia lenta que desmotiva a cualquiera con ganas de emprender.
Canarias necesita dejar de pensar en pequeño.
Necesita liderazgo real, capacidad de ejecución, y una apuesta seria por diversificar su economía.
No podemos resignarnos a ser un paraíso bonito para el exterior y frustrante para quien vive dentro.
Tenemos que construir un modelo productivo que nos permita vivir bien, crecer y crear valor.
Así que sí, celebremos.
Claro que sí: pongamos música, brindemos, honremos lo que somos.
Pero con los pies en la tierra y la vista en el futuro.
Porque amar a esta tierra no es solo admirarla.
Es trabajar por transformarla.
Es dejarla en mejores condiciones que como la encontramos.
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