
Hay visitas que te tocan. Que llegan sin hacer ruido y se quedan para siempre.
Como la que tuvimos hace unos días en Punta Mujeres.
El día amaneció brillante, con esa luz que parece decirte: hoy va a ser un buen día. Y vaya si lo fue.
Recibimos a un grupo de amigos de la Asociación de Personas Sordas de Arrecife y Lanzarote (APSAL), y lo que pasó después fue mucho más que una simple visita.
Les abrió las puertas Natalie, una anfitriona de lujo. No solo los recibió: les regaló lo mejor que tenía. Su tiempo, su experiencia, su corazón. Y eso, se nota.
Puso el alma y su saber hacer, para que la jornada fuera algo más que una simple visita: la convirtió en un encuentro cálido, de los que se agradecen en silencio o con una mirada.
Nos honra dar visibilidad a momentos así.
Porque la inclusión no se predica: se ejerce.
Porque dar visibilidad no es subir una foto bonita.
Es apoyar encuentros que suman, que unen, que enseñan. Y que nos recuerdan que lo verdaderamente grande, a veces, se dice sin palabras.
Deja un comentario