Como cabras.

Nos despertamos cada mañana con el sobresalto habitual.

A veces es Trump, con su última ocurrencia.

Otras, los audios de la UCO, que ya deberían tener su propio programa de radio.

Y si no es eso, es un ganadero canario en penitencia por tener cabras que huelen a cabra.

Sí, vamos como cabras. Y no es metáfora: es diagnóstico.

Según Atlántico Hoy, hay un ganadero en Tenerife (La Matanza), al que han denunciado por olores campestres.

No por corrupción, ni por fraude fiscal, ni por explotar turistas, sino por tener 170 cabras que hacen lo que hacen las cabras: oler a campo.

La denuncia viene del dueño de una vivienda vacacional y de vecinos con pituitaria fina y urbanismo selectivo.

Tourinews lo recoge también en su edición de ayer.

Queremos turismo rural pero sin lo rural. Naturaleza, sí, pero desodorizada.

Campo, claro, pero sin estiércol.

Autenticidad, por supuesto, pero con wifi y sin ruido.

Como diría mi abuela, esto es el mundo al revés: los conejos contra las escopetas.

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