
Dicen —y dicen bien— que las buenas ideas no nacen: germinan. Se cuecen a fuego lento, se riegan con terquedad, se sueñan despiertas.
Y un día —un día cualquiera que se vuelve especial— florecen.
Hoy es ese día.
Después de trasegar ilusiones, destilar pruebas y fermentar esfuerzos, les presentamos con orgullo nuestra más reciente criatura: Vulcanaloe —la cerveza con aloe.
Sí, han leído bien.
Aloe vera. Y cerveza.
¿Una locura? Tal vez.
¿Una apuesta? Sin duda.
¿Nuestra? Por completo.
Porque esto no es solo una bebida: es un punto de encuentro entre lo que fuimos, lo que somos y lo que aún no sabemos que seremos.
Un brindis entre lo viejo y lo nuevo, entre lo de siempre y lo nunca visto.
Una mezcla (peligrosa y deliciosa) de tierra volcánica y cabeza en las nubes.
Vulcanaloe no llega para hacer ruido, sino eco.
De momeento se vende —con coquetería— en el Museo de Yaiza y Punta Mujeres, pero llegará más lejos.
Paso a paso. Sin estridencias. Como deben hacerse las cosas que valen la pena.
Este brindis no es solo por lo que sale en la etiqueta, sino por quienes están detrás de ella.
Por el equipo que lo sueña todo, lo trabaja todo y lo da todo.
Brindamos por Vulcanaloe.
Y por todo lo que aún está por venir.
¡Salud, cerveza y aloe!
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