
Para quienes la hemos tenido como Patrona, Santa Bárbara es la primera luz que abre diciembre.
Muchos sólo recuerdan su nombre cuando el cielo gruñe y se abren los tambores del trueno.
Otros —los mineros y bomberos— le rezan con el respeto del que sabe que una chispa puede ser vida o muerte.
Y los que crecimos en Máguez la honramos cada 4 de diciembre, estemos donde estemos, porque este pueblo nos enseñó a hacerlo.
Por eso, con la memoria encendida y el orgullo en la voz, no queda más que decirlo como se debe:
¡Viva Santa Bárbara!