La higuera de Tremesana.

Estos días vine a descubrir la higuera de Tremesana.

Una joya botánica poco conocida pero extraordinaria. 

No es un árbol más: forma parte del selecto catálogo de apenas 150 ejemplares singulares repartidos por toda la Macaronesia, lo que ya nos habla de su rareza y valor.

Ubicada en pleno corazón del Parque Nacional de Timanfaya, esta higuera es un ejemplo casi improbable de supervivencia. 

Crece donde la lógica dice que no debería crecer: en un paisaje volcánico árido, duro, de tierras negras y calcinadas.

Lo fascinante es que, pese a ese entorno hostil, no sólo prosperó, sino que alimentó generaciones. 

Cuentan que en tiempos de escasez sus frutos llenaron la despensa de muchas familias isleñas.

Una prueba de que la resiliencia, a veces, crece en los lugares más inesperados.