

Hoy, en el Museo de Punta Mujeres, pasó algo importante.
Recibimos al alumnado del CIFP Zonzamas (Peluquería y Estética) y convertimos una visita en una experiencia con sentido.
No vinieron a escuchar una charla.
Vinieron a entender, a hacer y a aplicar.
Conocieron el Aloe no sólo como planta, sino como un recurso real con valor para el cuidado de la piel y el cabello.
Lo tocaron, lo trabajaron y lo transformaron en producto.
Y eso marca la diferencia.
Porque cuando alguien crea algo con sus propias manos, el aprendizaje deja de ser teoría y se convierte en conocimiento útil.
Esto es formación con impacto.
Conexión con el territorio.
Gracias al alumnado y al equipo docente por apostar por una forma de aprender que suma y deja huella.