El lado correcto.

Escuché a Yolanda Díaz proclamar, con la solemnidad de quien parece haber consultado ya las actas del porvenir, que nuestro Presidente se ha situado en el “lado correcto de la Historia”.

Y yo me pregunto:

¿Cuántos lados tiene la Historia?

¿Dos, como en las películas de buenos y malos?

¿O tantos como hombres dispuestos a contarla?

¿Quién se atreve a repartir las etiquetas?

¿Quién se arroga la potestad de ungir héroes y condenar villanos desde su atalaya moral?

Inevitablemente surge otra pregunta: ¿de qué Historia habla?

Y, más importante aún, ¿quién sostiene la pluma?

Porque la Historia no la redactan dioses ni oráculos; la escriben hombres y mujeres con intereses, miedos y ambiciones.

Y rara vez lo hacen desde la neutralidad y objetividad.