
Desde hace muchos años mantenemos una colaboración constante con ADISLAN ( Asociación de Personas con Discapacidad de Lanzarote).
De esa relación nació la incorporación a nuestra plantilla de una compañera cuya labor, créanme, sostiene más de lo que a veces se ve.
Cuando se toma unas vacaciones, la ausencia se nota. No solo en el trabajo diario, sino en ese silencioso equilibrio que ciertas personas aportan sin proponérselo.
Tal vez por eso, cada vez que un grupo de jóvenes de la Asociación viene a vernos y cruzan nuestras puertas para conocer la empresa, los recibimos con la misma ilusión con la que se espera a alguien importante.
Porque lo son. Porque nos recuerdan lo que realmente importa.
Gracias por hacernos sentir bien.
Y, sobre todo, por recordarnos por qué merece la pena seguir intentando hacer las cosas como se deben.