
Hay premios que no van de medallas.
Van de personas.
De manos que llevan toda una vida tocando la tierra.
De familias que hacen vino sin hacer ruido.
Y de alguien que un día decide que eso… merece un futuro.
Amor López, enóloga lanzaroteña, acaba de recibir el Premio Isabel Mijares como “Nueva Generación”.
Pero lo importante no es el título.
Lo importante es lo que hay detrás:
una bodega fundada en Tao, en 2021, con una idea muy simple y muy difícil:
hacer vino con respeto.
Respeto al territorio volcánico.
A lo artesanal.
A lo que se ha hecho durante más de medio siglo en su casa.
Y al mismo tiempo, una mirada nueva. Sin postureo. Sin copiar.
Vinos de autora. Vinos con identidad.
Que se premie a una mujer joven en un sector así no es casualidad.
Es una señal.