Autor: Martín Eugenio Pérez Hernández

  • No es un día cualquiera.

    Hoy no es un día cualquiera.
    Es 1 de mayo. Y si me lo permite, quiero hablarle a usted.

    Sí, a usted.
    El que madruga. El que aguanta. El que resuelve. El que empuja.


    Usted, que cumple su jornada aunque le apriete el zapato, aunque el jefe no mire, aunque el cuerpo le pida quedarse en casa.

    El que, sin medallas ni aplausos, hace lo que hay que hacer.
    Y más.

    No por reconocimiento, sino por responsabilidad.
    Y eso, amigo mío, se llama dignidad.

    Este día no es un adorno en el calendario.
    Es un recordatorio firme y necesario: este mundo lo sostienen quienes empujan desde abajo.

    Así que gracias.


    Por seguir adelante cuando nadie aplaude.
    Por no rendirse cuando todo cuesta.
    Por ser parte de esta España que calla, pero cumple.

    Gracias por ser uno de esos héroes invisibles de los que nadie habla, pero todos necesitamos.

    Feliz Día del Trabajador.


    El mundo necesita más gente como usted.

  • Activos Contra el Cáncer.

    Esta mañana hemos tenido el honor de recibir en nuestras instalaciones a la delegación provincial de la Asociación Española contra el Cáncer.


    Un encuentro que llevábamos tiempo queriendo materializar, y que hoy, por fin, se ha hecho realidad.

    El motivo era claro: firmar un acuerdo de colaboración con una organización que desempeña un papel crucial, y que en Lanzarote cuenta con una gran embajadora, Lola Padrón. 

    Pocas veces un título de representante ha tenido tanto de honor como en su caso.

    A través del convenio Empresa Activa contra el Cáncer, queremos aportar nuestro grano de arena a una causa que nos necesita a todos.


    El objetivo es sumarnos al reto de la Asociación: alcanzar una tasa de supervivencia del 70% en 2030.

    Estamos convencidos de que, desde la iniciativa privada, también podemos marcar la diferencia.


    Ojalá este gesto sirva para apoyar a los miles de canarios que cada día libran una batalla dura, valiente y admirable contra esta enfermedad.

  • Colapso.

    A veces se nos olvida —o hacemos como que no lo sabemos— que todo, absolutamente todo, puede cambiar en décimas de segundo.


    Así, sin aviso. Sin margen de maniobra.

    Vivimos como si tuviéramos todo el tiempo del mundo… pero en realidad, estamos siempre a un suspiro de que todo se nos vaya al carajo.

    Recuerdo perfectamente la primera vez que escuché la palabra colapso.


    Era apenas un niño, correteando entre las calles de tierra y polvo de Máguez, mi pequeño pueblo natal.


    Un día, un hombre del pueblo —un paisano que había vivido más de cien años y que, pese a su edad, seguía estando sorprendentemente fuerte— falleció de forma repentina.


    La explicación fue tan sencilla como contundente:
    «Le dio un colapso», dijeron.

    Y no se habló más. Nadie cuestionó la causa. Era un hecho consumado.

    Con el tiempo descubrí que hay colapsos de todos los sabores: energéticos, políticos, económicos, sanitarios, ambientales… Lo que quieras.

    La vida no avisa.
    No negocia.
    Y cuando te pega, no pregunta si estás listo.

    Así que, ya que estamos aquí, mejor no dejar para mañana las ganas, los abrazos, los sueños y las decisiones importantes.

    Porque el colapso puede llegar en cualquier momento.
    Y entonces, amigo, no habrá más turnos de réplica.

  • Más de 150.000

    Con el tiempo, hemos mejorado. Como el buen vino.

    No ha sido cuestión de suerte.

    Ni de magia.

    Ha sido fruto de aprender, de equivocarnos,

    de no conformarnos nunca con lo que ya sabíamos.

    Nuestros jabones también han cambiado.

    Hoy los hacemos mejor.

    Con nuevas técnicas, sí, pero con la misma misión de siempre:
    que tu piel lo sienta… y lo agradezca.

    Esto no va de nostalgia ni de fórmulas antiguas.

    Va de evolución. De mejora constante.

    De innovar con propósito, sin perder la esencia.

    Hoy, más de 150.000 jabones al año salen de nuestras manos y llegan a tocadores de toda Europa.

    No se venden porque estén de oferta.

    Se venden porque funcionan.

    Porque quien los prueba, repite.

    Si aún no los has usado, no solo te estás perdiendo un buen jabón.

    Te estás perdiendo un momento solo para ti.

    Un mimo.

    Una experiencia sensorial que tu piel te pedirá volver a vivir.

  • Con llave.

    En los próximos días vamos a oír mucho la palabra cónclave.

    Curiosamente, su origen viene del latín medieval: cum clave, que significa “con llave” o “bajo llave”. Me pareció potente.

    Porque eso es exactamente lo que harán los cardenales a comienzos de mayo: se encerrarán, literalmente bajo llave, hasta que salga ese humo blanco que anuncia un nuevo Papa.

    Y me hizo pensar.

    Las llaves están en todas partes, pero rara vez les damos importancia.
    Sirven para abrir… y para cerrar.

    Personalmente, prefiero las que abren. Las que dan paso a nuevas etapas, a decisiones importantes, a puertas que antes estaban cerradas.

    Incluso cuando vienen con incertidumbre, prefiero abrir que quedarme atrapado.

    Cerrar puede ser necesario, sí. Pero si solo cierras, te estancas.

    Ahora que vienen momentos de elección —y no hablo solo del Vaticano—, es clave saber qué hacer con la llave que tenemos en la mano.

    Porque todos la tenemos.

    Ojalá sepamos usarla para abrir.

    Para abrir la mente, el diálogo, las oportunidades. Para aprender, crecer, avanzar.

    Porque los grandes cambios no se hacen desde el encierro, sino desde la visión.

    No hay peor encierro que el de la ignorancia, ni llave más inútil que la que solo sirve para atrancar lo que no queremos ver.

  • Bravo Tinajo.

    Emprender no es para cobardes.

    Y menos en los primeros meses, cuando todo son dudas, gastos, noches en vela y una vocecita que no para de decirte: “¿Y si me estoy equivocando?”

    Muchos proyectos se caen antes de aprender a caminar.

    No porque no valieran la pena, sino porque les faltó una mano que les dijera: “Sigue, que esto merece la pena”.

    Por eso, ver al Ayuntamiento de Tinajo rendir homenaje a sus emprendedores no solo emociona, también inspira.

    Porque cuando un pueblo se acuerda de quienes arriesgaron, apostaron por su tierra y se dejaron la piel… algo cambia.

    El vídeo, producido con mimo por el propio Ayuntamiento, se respira verdad.

    Se ve esfuerzo, pasión, raíces.

    Se honra a quienes un día empezaron con poco más que una idea y muchas ganas, y que hoy siguen dejando huella, incluso en las nuevas generaciones.

    Así es, sí.

    Ojalá más iniciativas así.

    Ojalá más ejemplos que nos recuerden que emprender puede doler, pero también emocionar.

    Y que no hay nada más potente que creer en los tuyos.

    Bravo, Tinajo.

  • Se puede.

    En 2023 hicimos historia.

    Recibimos el Premio Pyme del Año en la provincia de Las Palmas.

    Y no fue un premio cualquiera.

    Fue la primera vez que una empresa de una isla no capitalina lo conseguía.

    Demostramos que no necesitamos tutores ni permisos para avanzar.

    Que desde Lanzarote también se puede construir, innovar, crecer, competir con talento y sin complejos.

    Este galardón fue de todas las personas que durante 18 años han empujado este proyecto, que han creído, trabajado y resistido.

    Fue un reconocimiento al esfuerzo colectivo.

    Y, sobre todo, es una señal: se puede.

    Hoy, con la misma convicción, invitamos a otras empresas de Lanzarote, de La Graciosa, de Fuerteventura, a presentar batalla.

    A creerse capaces.

    A presentar su candidatura.

    Porque el talento no entiende de códigos postales. Y porque estos premios saben mirar con justicia y sensibilidad el valor real del trabajo bien hecho.

    Gracias a las Cámaras de Comercio y al Banco Santander por dar altavoz a quienes, durante años, crecimos en silencio.

    Gracias por recordarnos que también desde los márgenes se puede brillar. Y hacerlo con luz propia.

    Participa: https://www.linkedin.com/…/mari-carmen-martin-alonso…

  • Ni de fe, ni de sotanas.

    Cada día me resulta más desconcertante —por no decir inquietante— constatar hasta qué punto el pasotismo se ha convertido en una epidemia social.

    Una suerte de anestesia colectiva.

    Nos importa todo un carajo, dicho en castellano claro. Y eso, es para hacérselo mirar.

    No es un problema de generaciones, ni de ​jóvenes pegados al móvil, ni de viejos que no se enteran.

    Lo escucho en la boca de ​chicos y de ​grandes, de universitarios y de jubilados.

    Lo transversal del desinterés da escalofríos.

    Y no. No nos tiene que dar igual todo.

    Porque por ahí se empieza: por el “qué más da”, el “yo paso”, el “no es mi problema”.

    Y cuando queramos darnos cuenta, ya será demasiado tarde.

    Hoy se nos ha ido un Papa.

    Uno de los buenos, si es que todavía queda margen para usar esa palabra sin sarcasmo.

    Y malo de aquel que suelte un “¿Y a mí qué?”. Porque no se trata de fe, ni de sotanas. Se trata de valores.

    Francisco, durante 12 años, fue una voz incómoda dentro de una maquinaria demasiado acostumbrada al incienso y al silencio.

    Habló de los pobres, de los invisibles, de los desahuciados del mundo.

    No gustó a todos. Y eso, en estos tiempos de tibieza y postureo, ya dice bastante.

    Durante su papado dejó colocados al ​80% de los cardenales que ahora, en pocos días, elegirán a su sucesor.

    Una jugada de ajedrez digna de estudio.​ De los 135 cardenales electores actuales, 108 fueron designados por él.

    Veremos si la semilla que plantó germina o la pisotean entre todos antes de que brote.

    Necesitamos líderes que incomoden, que representen a los que no tienen poder y que nos obliguen a mirar donde no queremos mirar.

  • De los Valles.

    Cada rincón de Lanzarote es único.

    No hay dos pueblos iguales, ni dos playas que se parezcan, ni montañas que repitan su silueta.  

    Si algo nos enseña esta isla, es que para conocerla de verdad, hay que recorrerla con los pies y saborearla con el alma.

    Y hablando de saborear… las papas de Los Valles no son cualquier cosa.


    Quien las prueba lo sabe.
    Tienen algo que te atrapa, que no se finge, que no se puede imitar.

    No es marketing.
    Es historia, esfuerzo y adaptación al entorno.

    Con piel rojiza y orgullo antiguo, nacen en lo más alto de la isla, donde el sol quema y el viento no perdona.


    Allí, los hombres que aún recuerdan cómo se cuida la tierra, las cultivan con el temple de quien no tiene prisa.
    Ni quiere tenerla.

    ¿El resultado?
    Un producto local, fresco, saludable y con un sabor inconfundible.
    Pero, sobre todo, con identidad.

    Estas papas representan lo que debemos proteger:
    El conocimiento tradicional, el respeto por la tierra y la capacidad de transformar la simplicidad en excelencia.

    Al final, la verdadera innovación no está solo en lo nuevo, sino en valorar lo que ya tenemos y hacerlo brillar.

  • Gracias Cova.

    Hace unas semanas decidimos invertir en lo más importante que tiene cualquier proyecto: las personas que lo hacen posible.

    Iniciamos una serie de actividades con un objetivo claro: fortalecer nuestro equipo.

    Para ello contamos con el acompañamiento de Cova Bertrand, una profesional con energía, claridad y una capacidad admirable para conectar, impulsar y transformar.

    Con su enfoque práctico y directo, consiguió lo que buscamos en cualquier empresa: resultados reales.

    Nos ayudó a ver que, cuando se alinean valores, actitud y motivación, el crecimiento es inevitable.

    Gracias, Cova, por sacar lo mejor de nosotros y recordarnos que un equipo sólido es el mejor motor para avanzar.