
Son los primeros en llegar.
Cuando todavía no ha amanecido, ellos ya están en sus puestos de trabajo.
No hacen ruido.
Son ágiles.
Y conocen cada rincón de la empresa mejor que muchos de nosotros.
Quizás sean de los que más desapercibidos pasan.
Pero son fundamentales para que cada día todo vuelva a empezar.
Son quienes encienden las primeras luces.
Quienes preparan nuestras tiendas y museos.
Y quienes dejan todo listo para que, unas horas después, podamos levantar las persianas y recibir a nuestros clientes.
Muchas veces valoramos el trabajo que más se ve.
Y nos olvidamos del que se hace cuando nadie está mirando.
Por eso hoy quería detenerme precisamente en ellos.
En nuestro equipo de logística.
En quienes empiezan su jornada antes que los demás para que nosotros podamos empezar la nuestra.
Personas que hacen girar la rueda sin necesidad de ponerse delante.
Y esas personas también merecen que, de vez en cuando, alguien se pare y les dé las gracias.
Hoy nos toca a nosotros.
Gracias.