«Tienes que hablar con ella».
Eso fue lo que me dijo hace ya bastante tiempo mi paisano Guillermo, “Carretilla”.
Guillermo llevaba años conduciendo una de las guaguas que recorren las Montañas del Fuego.
Y cuando alguien pasa media vida viendo subir y bajar gente de una guagua, termina aprendiendo bastante de las personas.
Así que le hice caso.
Hablé con ella.
Se llamaba Luz. Venía de República Dominicana y llevaba ya algunos años viviendo en Lanzarote.
No necesité un currículum de tres páginas.
Me bastaron cinco minutos de conversación.
Tenía algo que no se enseña en ningún curso.
Le gustaba la gente.
La incorporamos prácticamente de inmediato.
De aquello han pasado 13 años.
Hoy Luz es una de las mejores embajadoras que tenemos en Aloe Plus Lanzarote.
Tiene carisma. Tiene alegría. Y sigue teniendo aquello que vi durante los primeros cinco minutos:
le gusta la gente.
Cada día pone cara a nuestros productos en la tienda de Arrecife.
Así que, si algún día pasan por allí y todavía no la conocen, entren y salúdenla.
Porque a veces los mayores tesoros de una empresa no están en las estanterías.
Están detrás del mostrador.