Autor: Martín Eugenio Pérez Hernández

  • Unanimidad.

    Que un parlamento al completo se ponga de acuerdo en algo ya es noticia.

    Y más en estos tiempos de crispación permanente, donde el diálogo escasea y el ruido sobra. 

    Por eso, lo ocurrido antes de ayer en el Parlamento de Canarias merece nuestra atención.

    Todos los grupos políticos aprobaron por unanimidad la implantación del Grado en Náutica y Transporte Marítimo en Lanzarote.

    La iniciativa estaba impulsada por la Fundación Universitaria de Lanzarote.

    Si todo marcha como debe, el grado se impartirá en la Escuela de Pesca de Arrecife, un centro con historia, oficialmente llamado Instituto Politécnico Marítimo-Pesquero. 

    Durante décadas este Centro ha formado a estudiantes que hoy son marineros, patrones y técnicos. Adaptándose a los tiempos sin perder su esencia. 

    Dotarlo ahora de un grado universitario es, sencillamente, un merecimiento más que justo. 

    Porque hay decisiones que no hacen ruido. Pero hacen historia.

    Este debe ser el primer paso para la conformación de un verdadero campus universitario en la isla de Lanzarote.

  • Fefo

    Hay gente con la que uno tendría que haber coincidido mucho antes. Pero no. A veces pasan esas cosas, incluso viviendo en una isla que no llega ni a los 850 kilómetros cuadrados.

    Con Fefo Nieves me crucé tarde, pero a tiempo. Y vaya suerte la mía.

    Porque hablar con Fefo es escuchar a alguien que no ha perdido el hambre. Ni por saber, ni por contar lo que sabe.

    Un tipo que ha recorrido mil batallas sin dejarse el alma por el camino.

    Coincidimos en el entorno de Saborea Lanzarote, un espacio que, más allá de lo gastronómico, está lleno de oportunidades para reconectar con lo que somos.

    Ahí descubrí al Fefo que no olvida las raíces, pero tampoco teme mirar hacia adelante. Y esa mezcla, cuando se hace con respeto y visión, genera impacto.

    Esta semana presentó un libro. No uno cualquiera. Uno sobre la Cocina Tradicional de Lanzarote. Justo en vísperas del Día de Canarias.

    Un regalo. De esos que no se envuelven, se abren y se saborean.

    Y no lo digo yo, lo dice él, que lo ha escrito desde el corazón:
    “Este proyecto nace del respeto profundo a las personas mayores, a nuestras madres, abuelas, campesinos y pescadores que, con su sabiduría, nos han dejado un recetario vivo que forma parte de nuestra identidad.”

    No puedo estar más de acuerdo: el futuro se construye con innovación, sí, pero también con memoria.

    Y este libro es justo eso. Un homenaje, pero también una estrategia: preservar para avanzar.

    Ojalá sea el primero de muchos. Porque si algo necesitamos es recordar quiénes somos. Y qué mejor manera que hacerlo con el olor a fuego lento.

    Enhorabuena, Fefo. Esto no es solo un libro. Es legado.

  • Canarias tiene…

    Se acerca una fecha importante.

    Como cada año, sacaremos la bandera, cantaremos, comeremos bien y diremos que estamos orgullosos de nuestra tierra.

    Pero si queremos hablar en serio de Canarias, necesitamos algo más que tradición y palabras bonitas.

    Necesitamos tener un plan.

    Canarias no puede seguir funcionando como hasta ahora.

    No podemos depender eternamente del turismo como si fuera la única vía. Ese modelo es frágil y nos hace vulnerables.

    Lo vimos en la pandemia: un parón global y la economía se nos vino abajo.

    Tenemos talento, clima, geografía estratégica, cultura, gente trabajadora…

    Pero seguimos atrapados en los mismos problemas:

    Falta de industria propia.
    Precariedad laboral.
    Jóvenes talentosos que se van porque aquí no ven futuro.
    Vivienda imposible.
    Una burocracia lenta que desmotiva a cualquiera con ganas de emprender.

    Canarias necesita dejar de pensar en pequeño.
    Necesita liderazgo real, capacidad de ejecución, y una apuesta seria por diversificar su economía.

    No podemos resignarnos a ser un paraíso bonito para el exterior y frustrante para quien vive dentro.

    Tenemos que construir un modelo productivo que nos permita vivir bien, crecer y crear valor.

    Así que sí, celebremos.
    Claro que sí: pongamos música, brindemos, honremos lo que somos.
    Pero con los pies en la tierra y la vista en el futuro.

    Porque amar a esta tierra no es solo admirarla.
    Es trabajar por transformarla.
    ​Es dejarla en mejores condiciones que ​como la encontramos.

  • Llegar a puerto.

    A veces una imagen lo cambia todo. Nos conecta con una verdad que ya sabíamos, pero habíamos olvidado.

    Esta mañana, Adrián —compañero  y miembro del equipo de logística— me envió una fotografía. La tomó en el Museo de Arrieta, justo después de cambiar de banderas. 

    Las telas ondeaban al viento, solemnes y bellas.

    Al ver la fotografía sonreí, lo confieso. Y acto seguido me vino a la cabeza una frase de las que no necesitan explicación.

    La dijo Séneca, filósofo cordobés de toga y verbo afilado: “Ningún viento es favorable para quien no sabe a dónde va”

    Una verdad sencilla, pero demoledora. Y aplicable a todo: a una empresa, a un país, o a una vida.

    Vivimos, a menudo, en mitad de mares revueltos, rodeados de ruido, de consignas huecas y brújulas sin norte. 

    En esos momentos —que son muchos—, conviene hacer una pausa. Detenerse. Mirar el horizonte con algo de lucidez y decidir hacia dónde apuntar el timón.

    Porque lo peor no es el viento en contra. Lo peor es no saber dónde está el puerto.

  • Aloito y el Día de Canarias.

    Aloito no habla, pero dice mucho.

    Se deja vestir con dignidad por Samuel y Ernesto, que no son estilistas, pero tienen más arte que una gala con «El Golpito».

    No protesta.
    No se queja.

    Sonríe, saluda y se prepara con tiempo. Porque sabe que el DÍA DE CANARIAS se merece respeto.

    Si te lo cruzas por ahí, no hagas como si nada.
    Dile algo. Hazle un gesto. Sácate una foto.


    Y si puedes, haz como él:
    Ponte el sombrero y celebra lo que somos.

  • Más que un club.

    Escuchar a alguien que sabe de verdad es una maravilla.

    Pero si, además, le apasiona compartir lo que sabe, entonces ya no estás ante una charla… estás ante una experiencia.

    Eso fue exactamente lo que vivimos ayer tarde en el Castillo de San José, durante una charla de Juan Carlos Martínez Lázaro (Profesor de Economía en I.E Business School), organizada por el Club Cámara de Lanzarote y La Graciosa.

    El título no prometía emociones fuertes: “Impacto de la guerra comercial en la Economía Canaria”. Admitámoslo, podría sonar denso.

    Pero fue todo lo contrario. Una exposición brillante, sencilla y, sobre todo, muy útil para entender lo que viene y cómo podemos prepararnos.

    Y como en todo buen evento, lo mejor no fue solo el contenido. Fue el entorno.

    Coincidir con otros empresarios de la isla, con los que compartes propósito y visión, siempre suma. Porque al final, estamos aquí para crear, construir y hacer que las cosas pasen.

    Hay un proverbio árabe que me gusta especialmente:
    «Quien quiere, encuentra un medio. Quien no, una excusa.»

    Si tú eres de los primeros, el Club Cámara puede ser ese medio.

    En comentarios tienes el enlace. Entra. Descubre todo lo que ofrecen. Y si te encaja, actúa.

  • Menos en más.

    Foto: diariodelanzarote.com

    Me levanto casi todos los días antes de que el sol se atreva a bostezar. Siempre me ha gustado esa frase tan nuestra: “A quien madruga…”.

    No sé si Dios ayuda o no, pero al menos hay silencio, aire limpio y tiempo para pensar.

    Intento regalarme una caminata de una hora. Sin móvil. Sin compañía. Sólo con el frescor de la mañana, que despeja más que un café bien cargado.

    Ya en el despacho, reviso la prensa del sector. Es una costumbre que he ido afinando con los años. No para que me cuenten lo que pasa, sino para intuir hacia dónde sopla el viento.

    Ayer, entre titulares que se repiten como las malas películas, me topé con una noticia que me dejó mal cuerpo.

    El periódico tinerfeño Diario de Avisos se hacía eco de un reportaje de un británico, que publicó una lista con los diez destinos más masificados de Europa.

    Según explican, usaron criterios de “sobreturismo” avalados por la Comisión Europea. Y ahí estábamos: Lanzarote, cuarta en el ranking, con 117.785 turistas por cada 1.000 habitantes.

    Sí, han leído bien. Por cada mil vecinos, ciento diecisiete mil turistas. No es una errata. Es una barbaridad.

    Aquí el ranking completo, por si alguien quiere digerirlo con calma:

    1. Zante (Grecia): 149.886
    2. Istria (Croacia): 133.466
    3. Fuerteventura (España): 118.720
    4. Lanzarote (España): 117.785
    5. Islas del Dodecaneso (Grecia): 113.790
    6. Tirol (Austria): 112.716
    7. Pinzgau-Pongau (Austria): 109.009
    8. Islas Cícladas (Grecia, incluidas Mykonos y Santorini): 104.152
    9. Corfú (Grecia): 100.079
    10. Außerfern (Austria): 97.299

    Y entonces me vino a la cabeza una vieja frase: “Menos es más”.La dijo Ludwig Mies van der Rohe, arquitecto. Y tenía razón.

    Aplicar la simplicidad y el sentido común.

    Haber si aprendemos: no podemos meter más gente de la que cabe.
    No podemos convertir un paraíso en un parque temático.
    No debemos pisotear tanto el terreno que dejemos de reconocerlo.

    Porque si seguimos llenando el vaso sin medida, un día acabará por rebosar.

    Y cuando eso pase, quizá descubramos que incluso la gallina de los huevos de oro… también se agobia.

  • Buscamos tripulantes.

    Hace dieciocho años largamos amarras con la vista fija en el horizonte. 

    Desde entonces, hemos surcado mares en calma y otros no tanto. Hoy seguimos a flote, viento en popa, y con mucho por navegar. El viaje, créeme, está lejos de haber terminado.

    Estamos buscando tripulantes que no solo quieran disfrutar del viaje cuando el mar esté en calma, sino que estén dispuestas a aprender, crecer y dar lo mejor de sí cuando arrecien las tormentas. 

    Porque, como bien sabes, los buenos marineros no se forjan en aguas tranquilas.

    Este barco, como el glorioso Elcano, no sólo viaja: enseña. Cada jornada es una lección. Cada error, un maestro. 

    Si sientes que este espíritu resuena contigo y encajas en el perfil que buscamos, te invitamos a embarcarte en este proyecto que quiere seguir avanzando.

    Tenemos un sitio para ti.

  • Y si….

    Saber reaccionar a tiempo no es un lujo. Es una responsabilidad.

    En la vida y en la empresa, los imprevistos no avisan.
    Y cuando llegan, no hay margen para la improvisación. Solo sirve una cosa: estar preparados.

    Por eso, estos días hemos dado un paso más en Aloe.
    Hemos formado a nuestro equipo en primeros auxilios, porque saber qué hacer en una emergencia puede marcar la diferencia entre lamentar y actuar.

    No se trata solo de teoría. Se trata de entrenar para responder.
    De la mano de Fidel, un profesional que sabe de lo que habla, hemos aprendido a no quedarnos quietos, a ser parte de la solución y a sumar en momentos críticos.

    Desde hace años, nuestras instalaciones —museos, fábrica, almacén y central— cuentan con desfibriladores.
    Y aunque deseamos no tener que usarlos jamás, si llega el momento, estaremos listos.

    Gracias a Fidel por compartir su experiencia.
    Y gracias al equipo de Aloe por su compromiso real.
    En los negocios y en la vida, hay que estar preparados para todo. Y en eso, no se negocia.

  • La familia crece.

    Mayo.

    Mes de flores, sí.

    Pero también de decisiones que florecen.

    Mientras la primavera estalla y todo revive, nosotros también damos un paso más: en pocas semanas, Lanzarote tendrá una nueva plantación de aloe vera.

    Será la quinta que tenga Aloe Plus Lanzarote. Y por primera vez, en el sur de la isla.

    Tierra volcánica. Tierra con historia. Tierra que sabe lo que es arder… y renacer.

    En esta hectárea que ya empieza a latir, crecerá la Barbadensis Miller. La del sello amarillo. La que no necesita presentación entre los que conocen de verdad esta planta.

    Nada de esto sería posible sin Mbarek, Mohamed y Hassan.

    Ellos son las manos. El sudor. El mimo.

    Los que se encargan de que cada planta no solo crezca… sino que lo haga con vida y con esperanza.