El libro.

Hoy es el Día del Libro.

Me acabo de leer Testigo de la historia.

Me lo recomendó un viejo amigo, Basilio —de esos que no suelen equivocarse—, y no me queda otra que agradecerle el acierto.

Va de Lanzarote.

Marcial Martín Bermúdez, su autor, reconstruye, con pulso firme y memoria minuciosa, una de esas gestas silenciosas que terminan definiendo un territorio: el nacimiento de los Centros de Arte, Cultura y Turismo de Lanzarote.

No hay épica impostada, sino el relato preciso de cómo, uno a uno, fueron levantándose espacios que hoy son la identidad misma de la isla.

Aquí no hay magia.

Hay decisiones.

Hay visión.

Y hay gente dejándose la piel.

El autor lo cuenta sin adornos innecesarios. Paso a paso. Como se hacen las cosas importantes.

Sale César Manrique, claro. Tenía que salir.

También aparece quien casi nunca sale: Jesús Soto.

Pero, por encima de todos, están los otros: los hombres anónimos que, a base de sudor, piedra y paciencia, levantaron lo que hoy admiramos.

Sin ellos, no habría relato posible.

Si te interesa de verdad cómo se construyen las cosas (las de verdad) tienes que leerlo.