El IRONMAN de Lanzarote no es una competición deportiva.
Es un ajuste de cuentas.
Hacerlo en Lanzarote tiene algo de locura y algo de verdad.
Esta Isla no acaricia. Esta Isla pone a prueba. Te lanza el viento en contra, el sol sobre los hombros y las dudas dentro de la cabeza.
Y por eso quien cruza la meta de Fariones jamás llega siendo el mismo que tomó la salida.
Desde hace años, atletas de todo el mundo aterrizan en Lanzarote creyendo que vienen a desafiar a la Isla.
Pero terminan entendiendo otra cosa: es la Isla quien los desafía a ellos.
Este año, además, uno de los nuestros estará ahí fuera.
Samuel Rodríguez, jefe de producción de nuestra fábrica.
Y nos emociona saber que llevará algo más que un dorsal.
Llevará nuestra tierra.
Nuestra forma de trabajar.
Nuestra manera de entender el esfuerzo, la constancia y el compromiso.
Porque hay personas que, incluso cuando compiten solas, representan a mucha gente.
Mucha suerte, Samuel.
Aunque sabemos que no vas solo.


